jueves, 4 de noviembre de 2010

Porque existes.


El corazón parece que de un momento a otro va a salir corriendo, va a huir de mí y me va a dejar en la estacada.

Respira.

Pero aún respirando despacio no puedo controlarme. Mis pensamientos sólo consiguen centrarse en dos cosas: en no desmayarme de puro nervio, y en él. Y él se lleva casi el 90% de toda mi atención.

Mientras se acerca el momento recuerdo con nostalgia el pasado y en mi evasión sólo encuentro felicidad. Mucha felicidad que él ha sido capaz de engendrar en mí, felicidad que sólo él ha sabido mantener durante el mejor medio año de vida. Porque ya son seis meses.

Porque ya hace seis meses que pasó lo mejor que podía haberme pasado en la vida.

Porque ya hace seis meses que cambié de mentalidad y confié en alguien.

Porque ya hace seis meses desde que empecé a compartir mi vida con lo mejor habido y por haber.

Han sido seis meses de risas, muchas risas. Llantos y consolaciones. Chistes y confesiones. Períodos de paz, y períodos de guerra abierta. Fotos, regalos, sorpresas, besos, abrazos, más besos, tonterías y meteduras de pata. Cenas, comidas, días enteros, planes y tardes sin planificar. Conejos y filósofos. Secretos y tortugas. Subidas, con sus correspondientes bajadas. Un río, una manta y el sol molestado. Juegos, golosinas y meditaciones.

Son tantas y tantas cosas buenas las que podría seguir contando que todo lo malo queda reducido a… nada. Porque de han sido 184 días juntos, de los cuales el 99% han sido perfectos, y quizás el 1% casi.

Porque tú, has conseguido lo que nunca nadie antes me había hecho sentir. Has sacado todo lo malo, has purificado lo que antes otros habían manchado, y has escombrado una ruina para alzar en ella lo que ahora soy. Podría comparárseme con una catedral gótica, que sería lo más bello habido y por haber, pero antes que yo, estás tú, así que el título te pertenece a ti.


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